La Unió Llauradora i Ramadera advierte, tras la aprobación en el Parlamento Europeo del acuerdo comercial entre la Unión Europea y Estados Unidos de ayer, de que el nuevo marco sigue dejando importantes dudas sobre su estabilidad jurídica y política, especialmente para el sector agrario de la Comunitat Valenciana.
Por lo que se refiere a las votaciones de los parlamentarios españoles, todos los del PP votaron a favor, todos los del PSOE también excepto uno; se abstuvieron los del PNV y Vox y votaron en contra los de Compromís, Comuns, BNG, Podemos y EH Bildu.
La organización señala que el acuerdo, tal y como se ha firmado, provoca una gran inseguridad, dado que Estados Unidos puede modificar unilateralmente medidas arancelarias o recurrir a nuevas bases jurídicas comerciales.
En este sentido, estas condiciones chocan frontalmente con las demandas de LA UNIÓ que insiste en la necesidad de una reciprocidad real, seguridad jurídica y estabilidad normativa, especialmente cuando están en juego concesiones con impacto estructural sobre sectores sensibles.
“Votar un acuerdo con normas que benefician a USA nos parece, cuando menos, un atrevimiento por parte del Parlamento Europeo”, comentan desde la organización agraria. “Está claro que no está todo atado y dejar cosas al azar o en manos de Trump ya nos podemos imaginar cómo puede salir”, añaden.
Vino y aceite de oliva, los sectores más expuestos
LA UNIÓ considera especialmente preocupante la situación de sectores mediterráneos importantes en la Comunitat Valenciana y muy expuestos a la volatilidad comercial y a la presión competitiva internacional, como el vino, el aceite de oliva, los productos transformados, determinados sectores ganaderos y parte del sector de frutos secos.
Asimismo, recuerda que ya trasladó hace semanas, tanto al Parlamento Europeo como a la Comisión Europea y a la Representación Permanente de España ante la UE, la necesidad de mantener un enfoque prudente respecto a estos sectores y de preservar márgenes de protección adecuados.
Durante el proceso de negociación y debate, la organización ha defendido la exclusión de determinados sectores sensibles del ámbito de aplicación del acuerdo o, en su defecto, la puesta en marcha de mecanismos específicos de protección y revisión rápida ante posibles cambios unilaterales por parte de Estados Unidos, pero Europa no ha incluido ningún producto como sensible.
Aunque el Parlamento Europeo ha introducido cláusulas de salvaguardia, mecanismos de suspensión y mayor control político sobre la aplicación del acuerdo, LA UNIÓ considera que estas herramientas pueden quedarse cortas si se producen perturbaciones comerciales reiteradas o con efectos estructurales sobre los sectores más vulnerables por lo que reclama que se haga en todo momento un seguimiento exhaustivo de la aplicación del acuerdo para poner en marcha cuanto antes, por lo menos, las medidas de protección planteadas.

