Durante tres días, la sala Campos de Arenoso se ha convertido en un espacio de diálogo entre la universidad y el territorio, con una programación que abordó la frontera como un lugar de encuentro, intercambio y convivencia. Desde esa mirada, el congreso permitió poner en valor realidades como las del Alto Mijares y el Alto Palancia, comarcas marcadas históricamente por cruces culturales, lingüísticos y patrimoniales.
El alcalde de Montanejos, Miguel Sandalinas, destacó que esta cita ha servido para “reafirmar una realidad: hay zonas que mantienen una singularidad propia más allá de las fronteras administrativas”. En este sentido, subrayó que “entender que nuestras raíces beben de muchas aguas diferentes nos ayuda a convivir en armonía”.
La iniciativa, organizada por José Enrique Gargallo Gil y Claudia Elena Menéndez Fernández, contó con la colaboración del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades y del Ayuntamiento de Montanejos.

