La Plataforma Toros Embolados Abolición ha realizado una permormanceantitaurina pacífica ante el edificio PROP de la Generalitat Valenciana para denunciar la respuesta recibida de la Conselleria de Emergencias e Interior a la campaña ciudadana de protestas contra los encierros de reses emboladas simultáneamente.
Los manifestantes han estado gritando al unísono: “ABOLICIÓN, ABOLICIÓN, ABOLICIÓN…”, sujetando pancartas con imágenes de encierros de toros embolados en grupo y otras donde se podía leer : “ENCIERROS DE TOROS EMBOLADOS: BARBARIE”, “ENCIERROS DE TOROS EMBOLADOS: ABOMINACIÓN”, “ENCIERROS DE TOROS EMBOLADOS: VERGÜENZA MUNDIAL”, “TOROS EMBOLADOS: ABOLICIÓN”, “BOUS EMBOLATS: ABOLICIÓ”, “BULLS OF FIRE: ABOLITION”.
La Generalitat sostiene que, como los encierros y los toros embolados son prácticas tradicionales por separado, su combinación también puede considerarse tradicional.
Para la organización, este argumento resulta absurdo e insultante para la inteligencia de la ciudadanía: dos tradiciones independientes no convierten automáticamente en tradicional una tercera práctica creada a partir de su combinación desde hace una docena de años aproximadamente.
“Si la horchata y la paella son tradicionales de Valencia, siguiendo el razonamiento de la Generalitat, podemos decir que una paella de horchata es tradicional”, señala la Plataforma.
La entidad exige a la Generalitat que, si afirma que existen antecedentes históricos de los encierros de reses emboladas, presente públicamente esos registros y demuestre que esta modalidad concreta —varios animales embolados corriendo conjuntamente quemándose unos a otros— tiene realmente carácter histórico y tradicional. Pero la Generalitat no puede presentar dichos archivos históricos porque, simplemente, no existen.
La performance ha contado con personas de municipios donde se realizan estos actos de crueldad extrema pero representan a una ciudadanía mucho más extensa de Castellón, de toda España e incluso del extranjero que ha participado en una campaña de envío de protestas por mail, cuyo alcance ha superado todas las expectativas.
La Plataforma Abolición denuncia, además, que esta práctica no se realiza en ningún otro lugar del mundo, sino únicamente en Vila-real, Borriana, el Grau de Castelló y Sagunt, lo que hace todavía más difícil que la Generalitat presente esta modalidad reciente y excepcional como una tradición arraigada.
Además, los festejos taurinos reciben financiación y ayudas procedentes de distintas administraciones y niveles institucionales —local, provincial, autonómico, estatal y europeo—, por lo tanto una parte de su coste termina siendo asumida con dinero público, es decir, también por la parte de la ciudadanía que no los apoya, ya que según una encuesta de Sigma Dos publicada en mayo de 2025, el 78 % de la población no se muestra a favor de la tauromaquia.
La organización considera injustificable que se destinen recursos públicos a espectáculos basados en el sufrimiento animal cuando existe un rechazo social tan amplio.
Máxime tras las múltiples llamadas de atención de la ONU a España por exponer la infancia a la tauromaquia. Pero en nuestra comunidad, lejos de hacer caso, se inventan nuevas formas de insensibilizar a niñas y niños con encierros de terneros de bueyes para niñas/os, talleres de embolar toros, todo tipo de juguetes taurinos e incluso una asignatura taurina en centros educativos.
Ante la respuesta de la Generalitat, la Plataforma Abolición hace un llamamiento especialmente a la ciudadanía de estas localidades para que se organice y ejerza su derecho a expresar su rechazo mediante concentraciones pacíficas.
No hace falta pertenecer a ninguna asociación para alzar la voz; la ciudadanía tiene derecho a denunciar la crueldad y a exigir una sociedad en la que el sufrimiento de los animales no sea utilizado como espectáculo.
En cualquier caso, debemos conservar las tradiciones que nos engrandecen como seres humanos y no las que nos envilecen.
Ninguna tradición que implique sufrimiento puede considerarse moral ni éticamente aceptable hoy en día.
Además, los festejos donde se torturan animales se celebran en nombre de advocaciones cristianas (el Santísimo Cristo, la Virgen de la Misericordia, etc.), lo cual contradice radicalmente una religión de amor, paz y compasión, pues no se puede encontrar a Dios a través de la tortura y el sufrimiento animal.
Por último, desde la perspectiva de los derechos de los animales, todos los animales tienen derecho a la vida, a la libertad y a no ser utilizados, maltratados ni torturados para entretenimiento humano.

