- El fenómeno se traslada a las redes sociales, donde la formación triplica en seguidores a los demás partidos con representación en la capital de la Plana.
Som Castelló, la única formación política con CIF en Castellón y de obediencia estrictamente local (ni Madrid ni Valencia decide nada en este partido), ha consolidado su posición en el mapa político con un crecimiento organizativo sin precedentes. El partido ha cerrado el balance del último año duplicando su número total de afiliaciones, un hito que demuestra el arraigo de su propuesta entre los vecinos y la creciente desconexión de la ciudadanía con las marcas controladas desde Madrid o Valencia.
Esta tendencia expansiva se ha acelerado drásticamente en el tramo más reciente del año. Durante los últimos cinco meses, Som Castelló ha registrado un incremento superior al 50% en su base de militantes. Este repunte de altas se ha visto impulsado por la movilización de jóvenes y profesionales que ven en el municipalismo la única vía útil para defender las inversiones, las tradiciones y el futuro económico de Castellón.
El fuerte respaldo a pie de calle tiene su reflejo inmediato en el entorno digital. El análisis del impacto digital sitúa a Som Castelló como la fuerza política que mayor simpatía y expectativas de futuro genera en la provincia. Actualmente, la formación triplica en seguidores en redes sociales a los demás partidos con representación en el Ayuntamiento, consolidando una comunidad digital activa e interactiva que supera ampliamente los canales tradicionales de propaganda de las grandes siglas estatales.
Desde la dirección de Som Castelló atribuyen este éxito a su naturaleza única: Ser el único partido centrado exclusivamente en los intereses de Castellón. La organización destaca que, a diferencia de los partidos tradicionales condicionados por estrategias nacionales, el crecimiento de Som Castelló responde a un proyecto libre de sumisiones externas, transparente y diseñado por y para los castellonenses. Las cifras de afiliación y el liderazgo en redes sociales confirman un cambio de ciclo político donde el vecindario prioriza la gestión de proximidad.

