No sé si ustedes han caído en la cuenta de que vivimos en la más absoluta normalidad.
¡¡De qué preocuparse!!
Tanto en el ámbito local, provincial, regional, nacional como en el internacional las cosas que pasan nos las venden a diario ya como si lo que ocurre a nuestro alrededor fuera corriente.
Hasta a algunos compañeros de la comunicación les parece divertida la realidad que nos rodea emitiendo noticias y opiniones con amplia sonrisa y regocijo.
Veamos algunos ejemplos de normalidad.
Cada día es más peligroso pasear por nuestras calles. Los guardias civiles tienen que dejarse matar antes de poder usar sus armas reglamentarias. El incremento de violaciones y agresiones sexuales a menores se dispara. Cada día es más complicado cobrar una renta si has sido tan inconsciente de alquilar tu vivienda a un desconocido. Que okupen tu vivienda se toma como un servicio social. Pagamos impuestos comparables a un país rico a cambio de servicios tercermundistas. Ya ni la sanidad funciona. La luz, el gas, la gasolina y el gasoil son artículos de lujo. La cesta de la compra es hacer oposiciones a quedarte sin un solo euro. El sueldo no llega a fin de mes, nos sobra mucho mes. Es casi imposible que un joven se independice. Que los políticos roben. Que los políticos mientan. Que no dimita nadie. Que los asesinos de ETA paseen por nuestras calles. Que se defienda la propiedad de Cuba y Palestina para los cubanos y palestinos y que los mismos califiquen de fachas a los que dicen que “España para los españoles”. Que el Gobierno “se baje los pantalones” ante separatistas y filoetarras. Que la oposición sea tímida, cobarde y poco clara. Que los partidos voten una cosa en España y lo contrario en Bruselas. Que se batan récords de recaudación por impuestos y que cada día se dispare más el déficit. Que se manipulen las cifras de parados. Que quieran “cargarse” la Justicia. Que la mierda llegue a las altas esferas de la Guardia Civil. Que un expresidente se vea sentado en el banquillo. La esposa del presidente imputada por cuatro delitos. Que un ministro acuse a los jueces de prevaricación y que nadie tenga “cojones” de meterlo en la trena. Que se confunda, por interés político, al Papa con el Jefe de Estado del Vaticano. Que se siga defendiendo la inmigración descontrolada. Que gastemos 20.000 millones en igualdad y no tengamos médicos o chalecos antibalas para los miembros de nuestros Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado.. Que sigamos financiando a ONGs que hacen negocio con nuestro dinero. Que siendo político baste con decir no lo sé, no me acuerdo o no le conozco para no ir a la cárcel. Que se sigan ignorando las denuncias falsas por violencia de género y que se siga obviando la presunción de inocencia de los varones. Que para dedicarte a la política no sea necesario ni el bachillerato. Que sigan prohibiendo, al final van a prohibir prohibir. Que los autónomos rocen la ruina. Que nuestra agricultura y ganadería estén desapareciendo. Que los salarios sean indecentes, a excepción de los políticos. Que se haya triplicado el número de funcionarios y haya que pedir cita previa hasta para ir a hacer pis…
Podría estar argumentando incongruencias hasta el día del juicio final aunque espero que a estas alturas de mi relato ustedes ya hayan captado la idea de la mierda que nos rodea y del absurdo escenario en el que habitamos.
Pero todos tranquilos…España tiene posibilidades de ganar El Mundial.

