Nunca pertenecí a la Organización Juvenil Española (OJE) a pesar de que mi padre me animó varias veces a ello en mi infancia y juventud pero sí vi aplicar su lema, el elegido como título de este artículo, en la vida diaria de mi progenitor, algo que siempre me ha llenado de orgullo . Siempre dispuesto, siempre disponible para echar una mano a quien lo necesitaba y la caridad era su forma de vida.
No solo servía al prójimo, daba el do de pecho por su familia, por su ciudad y por su querida España.
No conocí a muchos como mi padre pero sí algunos que con su ejemplo marcaron mi vida para siempre.
¿Dónde están ahora los que sirven? Es más, me pregunto, ¿Hay alguien que sirva?
Aquellos que debieran servir solo se sirven ellos, convirtiendo su vida en una carrera por el sillón y, sobre todo, por el sueldo.
Un sueldo que al menos debiera inyectarles algo de iniciativa en favor de quienes les pagan. Pero no, no existe el más mínimo espíritu de servicio y si a alguno se le ocurre defender a los suyos pronto lanzan sobre él todo tipo de infundios para su desprestigio ocultando la inutilidad de quienes insultan. Lo vemos hoy mismo con los ataques a Juan Jesús Vivas Lara, el único que ha dicho y hecho algo coherente en Ceuta tras la invasión de nuestro territorio organizada por Marruecos.
¿Dónde están los políticos con responsabilidad de gobierno? Desaparecidos, escondidos y alabando al rey alauita
¿Dónde está nuestro Rey?
Atrincherado en la Zarzuela temblando ante las amenazas de Pedro Sánchez.
¿Dónde está la oposición?
La derechita cobarde sigue instalada en el comentario “blandito” para no meterse en líos en vez de arengar al pueblo de Ceuta y al pueblo español a movilizarse contra el invasor y contra la traición perpetrada por el Gobierno.
¿Dónde está nuestro Ejército? ¿Dónde están nuestros militares?
Estos sí han jurado “servir” pero parece que se les ha olvidado. ¿Será que el generalato se obtiene ahora por designación del poder político y no por méritos castrenses?
¿Dónde está el resto?
Unos criticando, con voz baja, lo que está haciendo el Gobierno que les alimenta económicamente y lava sus delitos.
Otros, sacando de contexto lo que solo es una invasión estudiada y programada por un país enemigo que no se arregla solo con “los españoles primero”.
El Gobierno y su Ministro de Exteriores siguen echando la culpa a “la internacional reaccionaria”, como chiste no está mal.
La razón de la invasión no es migratoria, es política. Había que mandar un “recadito” a Sánchez por al parecer tener la intención de conceder la nacionalidad española a los saharauis
El día no fue elegido al azar. En la fecha de la invasión la mayoría de las fuerzas de orden marroquís estaban destinadas al dispositivo de seguridad de la Fiesta del Trono.
El campo estaba abonado, no hay mejor reclamo que la regulación masiva, indiscriminada e irresponsable que no tiene más objetivo que alterar el censo electoral. De gesto humanitario nada de nada, mucho menos viniendo de un comunista.
No se crean ni por un momento que los ciudadanos marroquís quieren reivindicar la anexión de Ceuta, lo único que quieren es salir de África y llegar a Europa en busca de mejor vida y España, el país de las ayudas y la sanidad universal, es un primer paso excelente.
Y, por favor, dejen de llamar migrantes a los moritos y subsaharianos. Solo hay emigrantes, los que se van, e inmigrantes, los que vienen

