Aciertos y errores
Opinión

Aciertos y errores

Artículo de opinión de Luis Andrés Cisneros

Luis Andrés Cisneros · 19/08/2026

La vida de todos los seres humanos está jalonada de aciertos y errores. Ello tiene especial importancia por las consecuencias que pueden producirse por quién toma la decisión, ya que la misma puede acarrear imprevisibles y nefastos hechos históricos, de catástrofes irreparables.

 

Está claro que sólo se equivoca, o acierta, aquel que toma decisiones, y el General Franco se vio obligado, a lo largo de su vida, a tomas multitud de decisiones; la mayoría de ella fueron aciertos plenos de los que se benefició el propio país y la inmensa mayoría de los españoles.

 

Una de esas acertadas decisiones fue la prohibición de los partidos políticos, verdaderos curtidores del corrupto régimen del 78, que a lo largo de la historia han dejado un rastro de traiciones y saqueo constante de los expoliados contribuyentes al bienestar de los políticos.

 

Ninguna formación política piensa en el beneficio de todas esas personas que, elección tras elección, depositan su voto en una urna confiando ciegamente que ese acto va a mejorar la vida de los españoles; y año tras año, las cosas siguen yendo a peor, salvo para los que dicen que trabajan para nosotros.

 

Como decía Julio Iglesias en su canción “La vida sigue igual”. O sea, los políticos siguen robando a manos llenas y la inocente masa votante sigue confiando en lo mismos, con la vana esperanza de que “esta vez sí van a cumplir lo que han prometido”.

 

Seguimos sin querer comprender que el lenguaje del político es la mentira sin la cual no podrían vivir opíparamente como lo están haciendo. Querido lector, ¿Conoce a algún politicastro que esté en situación indigente? ¿Ha visto a algún político removiendo en un contenedor de basura?

 

Aciertos tuvo muchos más, salvarnos de la Segunda Guerra Mundial, librarnos del comunismo, llevar a España a ser una potencia industrial, crear la clase media, que viviéramos con seguridad, mejorar a cotas impensables la sanidad y el trabajo, que la gente tuviera vivienda, coche y se pudiera ir de vacaciones. Sería interminable. Pero pasemos a los errores.

 

Voy a centrarme en el más palpable y cuyas consecuencias estamos pagando a día de hoy y que no es otro que el nombramiento de Juan Carlos I como Rey de España. Recordemos que no restauró la monarquía, ya que el verdadero heredero era D. Juan de Borbón.

 

Me sorprende esta elección conociendo los antecedentes históricos de la dinastía Borbón, ya que Carlos IV y Fernando VII, padre e hijo, junto con Manuel Godoy, valido de los dos Borbones, entregaron el país a Napoleón, para que éste último pusiera como rey de España a su hermano José.

 

Con esos antecedentes parece increíble, pero se siguió confiando en esa estirpe para entregarle la Jefatura del Reino con Juan Carlos I. Empezó bien el Borbón, ya que mientras Franco estaba agonizando y se hizo cago el del Estado, acordó con Hassán II la entrega del Sahara español a Marruecos.

 

Todo ello ocurrió al mismo tiempo que el entonces príncipe, acordaba con USA que los norteamericanos apoyarían al Príncipe para que fuera Rey de España, y éste se convertía, de facto, en los ojos y oídos de Washington en Madrid. Ahí empezó la sumisión a Marruecos de nuestra España.

 

Se organizó la “Marcha Verde” y se entregó mansamente esa provincia española incumpliendo el mandato de consultar al pueblo saharaui con un referéndum para decidir su futuro. Otro éxito más de la monarquía borbónica a nivel internacional.

 

Posteriormente, y está documentado, El Campechano le ofreció entregarle Melilla al reino alauita, dejando Ceuta para más adelante, y no descantando la posibilidad de incluir en un futuro no muy lejano las islas Canarias.

 

Ahora, si tenemos que confiar en Letizio I y en los traidores de Sánchez, Feijóo y toda la banda de traidores políticos que están vendiendo o regalando España, tenemos que dar por perdidas a Ceuta y Melilla en el momento que el Borbón de turno se da una vuelta en barco.

 

  1. Francisco, sólo una cagada, pero qué cagada.

 

Recuerden, no se fíen nunca de ningún político ni de ningún rey de dinastía francesa.

 

¡¡VIVA ESPAÑA!!     ¡¡ARRIBA ESPAÑA!!

Luis Andrés Cisneros