Un burro amarrado en la puerta del baile
Opinión

Un burro amarrado en la puerta del baile

Artículo de opinión de Antonio García Besga

Antonio García Besga · 05/11/2026

“Con permiso de Manolo García y Quimi Portet, componentes del Último de la fila”

En la canción hay frases destacables:

Me tiré de cabeza y me arrastró la corriente…

Al cabo de la calle, estoy…

Me siento como aquel ladrón que busca su fortuna
En un callejón
Por donde nunca pasa nadie…

Llévame al cine, amor
Y a comer un arrocito a Castelló…

Dicen que el baile empieza cuando llegan los músicos.

Nada más erróneo si de política hablamos. Los músicos llevan días, meses, años muchos de ellos, en el escenario mientras nosotros nos dedicamos a mirarlos y escucharlos. Ellos, los músicos, conscientes de nuestro despiste y desinterés bailan al ritmo que quieren y tocan la marcha que les interesa.

Algunos, como burros atados a la puerta del baile, ni se preocupan del mensaje que les envían ¡Qué más da! Si yo siempre voto a los mismos.

Nunca aprenderemos, y mira que tenemos espejos donde mirarnos, tanto en Europa como en las tres partes de América.

No somos conscientes de que nunca nadie, a no ser que seas un zote indeciso, va a cambiar tus ideas y convicciones.

Ayer tuvimos un claro ejemplo de la madurez política de los estadounidenses. Muchos, millones de republicanos, supuestamente de derechas, votaron al partido demócrata, supuestamente de izquierdas, aunque ya les advierto de que la división derecha-izquierda en USA poco tiene que ver con el concepto que aquí manejamos.

A menos de un mes ya de las elecciones generales aún miles de españoles se preguntan a quien van a votar sin traicionar su conciencia, amarrados a la puerta del baile, e incapaces de votar con el cerebro o el bolsillo. Cualquiera de las dos elecciones es lícita,  no tenemos la obligación de votar con la tontería de la izquierda, la derecha o el centro y sí tenemos la obligación, para con nosotros mismos, de votar aquello que creemos es los mejor para nosotros y nuestros hijos, o lo que es lo mismo, lo mejor para España.

En Francia, habitualmente, la izquierda vota a la derecha o al revés cuando el pueblo cree que su país necesita un cambio. Nadie se ha muerto por ello y ni un solo progenitor ha descendido de los cielos para abroncar a quien no votó lo mismo que votaban papá o mamá.

Sí hay que tener cuidado con los engaños. Calificar de imbecilidades las cosas que dijo ayer en “El Hormiguero” Miguel Ángel Revilla es muy suave, no se puede mentir tanto y tan seguido a no ser que estés entrenado o pagado para ello. Ojo! Con las listas electorales. Te colocan de nº1 en la papeleta al bueno, al capaz, para después poner de nº2 al “trepa”, de nº3 al “lameculos de turno” y el resto de números a los bien domados que siempre salen en la foto y a los inútiles a los que hay que colocar porque no saben hacer la o con un canuto, apartando cómo apestados a todos aquellos que por su formación o conocimientos podrían dejar “con el culo al aire” a los supuestamente líderes del partido Que nadie se me enfade, hay excepciones que confirman la regla.

Como colofón a un inicio de semana espectacular nos encontramos con el “teatrillo” de la dimisión de Óscar Puente, justificada como un coro de papagayos por todos los ministros con “no todos somos iguales”. Habría que recordar que también muchos compañeros de Puente no se han quitado de en medio con temas tan graves como la DANA. Hubo, incluso, quien se largó deprisa a Bruselas,   como vicepresidenta primera y comisaria de Competencia en la Comisión Europea presidida por Úrsula von der Leyen, hablo de Teresa Ribera, sin haber llevado a cabo, en colaboración con Ximo Puig, unas obras ya presupuestadas y aprobadas en la ”Rambla o Barranco del Pollo” que hubieran impedido más de doscientas muertes.

Si empezamos a pedir responsabilidades de todas las pifias cometidas por unos y otros necesitaríamos varios tomos.

No voten siglas, no voten tradiciones familiares, el tiempo cambia muchas cosas y las sociedades evolucionan. Den su voto a aquellos que ustedes crean pueden mejorar nuestra sociedad, nuestra economía y nuestro futuro, nadie va a robarles sus ideas por ser prácticos y no burritos.

La única manera de liberarnos de inútiles, chorizos y mediocres es conseguir que los partidos políticos se den cuenta de que no nos vale cualquiera, que queremos a los mejores.

Ya, ya sé que no es fácil pero si fuimos capaces de hacer un solo cuerpo para ganar el mundial de fútbol ¿No vamos a ser capaces de unirnos para mejorar este país al que cada uno a nuestra manera amamos?

Exijan que les libren del cabezal y la maroma y presten atención a lo que creen que es mentira o verdad, a aquello que les parece bueno o malo para el progreso y, sobre todo, a aquello que les impida tener una mínima calidad de vida y disfrutar de la libertad que tanto nos ha costado ganar.

Ah! Y en la medida de lo posible disfruten del “coñazo” de la campaña electoral.

“Con permiso de Manolo García y Quimi Portet, componentes del Último de la fila”

En la canción hay frases destacables:

Me tiré de cabeza y me arrastró la corriente…

Al cabo de la calle, estoy…

Me siento como aquel ladrón que busca su fortuna
En un callejón
Por donde nunca pasa nadie…

Llévame al cine, amor
Y a comer un arrocito a Castelló…

Dicen que el baile empieza cuando llegan los músicos.

Nada más erróneo si de política hablamos. Los músicos llevan días, meses, años muchos de ellos, en el escenario mientras nosotros nos dedicamos a mirarlos y escucharlos. Ellos, los músicos, conscientes de nuestro despiste y desinterés bailan al ritmo que quieren y tocan la marcha que les interesa.

Algunos, como burros atados a la puerta del baile, ni se preocupan del mensaje que les envían ¡Qué más da! Si yo siempre voto a los mismos.

Nunca aprenderemos, y mira que tenemos espejos donde mirarnos, tanto en Europa como en las tres partes de América.

No somos conscientes de que nunca nadie, a no ser que seas un zote indeciso, va a cambiar tus ideas y convicciones.

Ayer tuvimos un claro ejemplo de la madurez política de los estadounidenses. Muchos, millones de republicanos, supuestamente de derechas, votaron al partido demócrata, supuestamente de izquierdas, aunque ya les advierto de que la división derecha-izquierda en USA poco tiene que ver con el concepto que aquí manejamos.

A menos de un mes ya de las elecciones generales aún miles de españoles se preguntan a quien van a votar sin traicionar su conciencia, amarrados a la puerta del baile, e incapaces de votar con el cerebro o el bolsillo. Cualquiera de las dos elecciones es lícita,  no tenemos la obligación de votar con la tontería de la izquierda, la derecha o el centro y sí tenemos la obligación, para con nosotros mismos, de votar aquello que creemos es los mejor para nosotros y nuestros hijos, o lo que es lo mismo, lo mejor para España.

En Francia, habitualmente, la izquierda vota a la derecha o al revés cuando el pueblo cree que su país necesita un cambio. Nadie se ha muerto por ello y ni un solo progenitor ha descendido de los cielos para abroncar a quien no votó lo mismo que votaban papá o mamá.

Sí hay que tener cuidado con los engaños. Calificar de imbecilidades las cosas que dijo ayer en “El Hormiguero” Miguel Ángel Revilla es muy suave, no se puede mentir tanto y tan seguido a no ser que estés entrenado o pagado para ello. Ojo! Con las listas electorales. Te colocan de nº1 en la papeleta al bueno, al capaz, para después poner de nº2 al “trepa”, de nº3 al “lameculos de turno” y el resto de números a los bien domados que siempre salen en la foto y a los inútiles a los que hay que colocar porque no saben hacer la o con un canuto, apartando cómo apestados a todos aquellos que por su formación o conocimientos podrían dejar “con el culo al aire” a los supuestamente líderes del partido Que nadie se me enfade, hay excepciones que confirman la regla.

Como colofón a un inicio de semana espectacular nos encontramos con el “teatrillo” de la dimisión de Óscar Puente, justificada como un coro de papagayos por todos los ministros con “no todos somos iguales”. Habría que recordar que también muchos compañeros de Puente no se han quitado de en medio con temas tan graves como la DANA. Hubo, incluso, quien se largó deprisa a Bruselas,   como vicepresidenta primera y comisaria de Competencia en la Comisión Europea presidida por Úrsula von der Leyen, hablo de Teresa Ribera, sin haber llevado a cabo, en colaboración con Ximo Puig, unas obras ya presupuestadas y aprobadas en la ”Rambla o Barranco del Pollo” que hubieran impedido más de doscientas muertes.

Si empezamos a pedir responsabilidades de todas las pifias cometidas por unos y otros necesitaríamos varios tomos.

No voten siglas, no voten tradiciones familiares, el tiempo cambia muchas cosas y las sociedades evolucionan. Den su voto a aquellos que ustedes crean pueden mejorar nuestra sociedad, nuestra economía y nuestro futuro, nadie va a robarles sus ideas por ser prácticos y no burritos.

La única manera de liberarnos de inútiles, chorizos y mediocres es conseguir que los partidos políticos se den cuenta de que no nos vale cualquiera, que queremos a los mejores.

Ya, ya sé que no es fácil pero si fuimos capaces de hacer un solo cuerpo para ganar el mundial de fútbol ¿No vamos a ser capaces de unirnos para mejorar este país al que cada uno a nuestra manera amamos?

Exijan que les libren del cabezal y la maroma y presten atención a lo que creen que es mentira o verdad, a aquello que les parece bueno o malo para el progreso y, sobre todo, a aquello que les impida tener una mínima calidad de vida y disfrutar de la libertad que tanto nos ha costado ganar.

Ah! Y en la medida de lo posible disfruten del “coñazo” de la campaña electoral.