
Es complicado encontrar aciertos legislativos en la época de la 2ª República Española, pero sin duda alguna, uno de ellos fue la promulgación en agosto de 1933 de la Ley de Vagos y Maleantes, y que fue conocida popularmente con el nombre de “La Gandula”.
Si dicha Ley estuviera vigente en nuestros días y se aplicara con rigor sería muy probable que la clase política estuviera situada fuera de la ley y, sin ningún género de dudas, el caos y la injusticia que nos ha invadido estarían fuera de nuestras vidas.
Repasemos, a continuación, los grupos peligroso que se incluían en esta Ley:
Categorías consideradas “estado peligroso”
El artículo 2 incluía diez grupos, entre ellos:
- Vagos habituales.
- Rufianes y proxenetas.
- Mendigos profesionales o quienes explotaran la mendicidad ajena.
- Ebrios y toxicómanos habituales.
- Personas que ocultaran identidad o usaran documentos falsos.
- Extranjeros que quebrantaran órdenes de expulsión.
- Individuos con “conducta reveladora de inclinación al delito”.
No me dirán que bien por acción o por omisión, no encajarían en esos grupos la inmensa mayoría de políticos, asesores, activistas, sindicalistas, medios de comunicación, ONGS y la pléyade de personajes que viven parasitariamente del dinero que el fondo buitre llamado Estado nos roba.
La prueba evidente de que esa norma legislativa era justa y aprovechable es que D. Francisco Franco no la derogó, lo único que hizo en 1954 fue añadir la represión de la homosexualidad, mientras que respetó el resto del contenido de dicha Ley.
Imaginemos, por un momento, que ocurriría con todos los que participan en la ocupación ilegal de la Puerta del Sol, con los que montan actos violentos por doquier, con los que atacan sexualmente a las mujeres y con los que atentan contra los signos de nuestra querida España.
Y no digamos nada de lo que podría pasarles a todos los que se niegan a trabajar y cobran por ello, a los que premian a invasores con “paguitas” y estancias regaladas, a los que colaboran con la invasión de nuestro suelo patrio o a los que marginan a los españoles para beneficiar a los que vienen de fuera.
No tenemos más que ver lo que está pasando cerca de nosotros, miremos a Francia donde, por cierto, los vagos y maleantes campan a sus anchas con la colaboración inestimable de sus protectores: la clase política, sector privilegiado merecedor de su eliminación definitiva.
Europa ha ido acercándose al suicidio colectivo, gracias a unas élites malévolas que solo buscan su bien personal y que, al igual que hacen los monarcas del continente, merecerían ser afectados por la Ley de la República o por su desaparición fulminante.
Pero eso sí, nos engañan con la palabra que todo lo puede, la desgastada y artera “Democracia”.
Recuerden, no se fíen nunca de ningún político ni de ningún rey de dinastía francesa.
¡¡VIVA ESPAÑA!! ¡¡ARRIBA ESPAÑA!!
Luis Andrés Cisneros

