Pocos países de Europa, me refiero a la supuestamente Europa libre, se están librando de la deriva terrorista e islamista.
No es un invento mío, el Islamoizquierdismo es un neologismo político de origen francés, en ocasiones peyorativo, para referirse a una supuesta alianza entre el islamismo y la izquierda.
Yo añadiría que más de la izquierda radical antidemocrática que azota Europa y en especial a sus “modelos” democráticos como son Francia, Alemania o Italia.
Ya está en España, no tengan ninguna duda, ya llegó ayer a Barcelona con ataques a la policía y saqueo de comercios.
La mecha que enciende la bomba se produce en Francia, supuestamente por movimientos estudiantiles en protesta por la calidad de la enseñanza de nuestro país vecino.
Francia es, con mucha diferencia, el país europeo que más invierte en educación por lo que de entrada el motivo de las revueltas parisinas, después trasladadas a otras ciudades, es una falacia.
No es nuevo. En 1978, Michel Foucault, redactor jefe de Le Nouvel Observateur, que había vuelto de Teherán entusiasmado con la revuelta contra el Sha, en la que creyó ver una «espiritualidad política», recibió una carta que le advertía de que aquello, visto desde dentro, anunciaba un gobierno de clérigos que decidiría cómo debían vestir y vivir las mujeres como ella. Foucault, que despachó la carta con desdén, tuvo que ver cómo, unos meses después, llegaban las ejecuciones y el velo obligatorio.
Algunos quieren ver “judeofobia” en estos movimientos, puede que tengan razón pero todo apunta a una sola intención, la destrucción de la Europa democrática.
Para ello, y solo para ello, se ha llegado a un clarísimo acuerdo entra la izquierda radical, los islamistas y los movimientos autodefinidos como antifascistas.
Primero habría que recordar a los menos estudiados que para ser fascista el paso previo es ser socialista, el fascismo nace del “Nacional-Socialismo” de Hitler y Mussolini.
Cuando las policías alemanas, francesa e italiana han comenzado a detener a los agitadores se demuestra claramente que la gran mayoría de los participantes en las manifestaciones son musulmanes o de ascendencia musulmana y muchos de ellos menores.
La alianza de la izquierda comunista con el islam solo tiene el objetivo de acabar con la democracia que no les conviene y destruir la libertad conseguida en Europa. Pueden ustedes acusarme de catastrofismo pero la realidad la tenemos delante de nuestras narices.
Solo hay una solución, hacer lo contrario a lo que la izquierda radical pregona. Prohibir el comunismo, como aparato sanguinario de represión, y cambiar radicalmente la política migratoria que está invadiendo Europa de islamismo enemigo. Sí, enemigo, sus correligionarios son educados en el odio a Europa, a occidente en general, y el norte de África, de donde llegan la gran mayoría de emigrantes, ya es feudo conquistado por ese fanatismo asesino.
Solo combatiendo el comunismo, el islam y la migración masiva incontrolada conseguiremos salvar Europa y España de un desastre anunciado.

